¿Tienes un Hígado Graso?

¿Tienes un Hígado Graso?

El hígado graso  es una condición médica muy frecuente en la actualidad, y  aunque en la mayoría de los casos tiene un comportamiento benigno, ocasionalmente puede progresar a una enfermedad hepática severa y terminar en un  daño irreversible del hígado llamado cirrosis.

Se estima que el 20% de la población adulta lo padece. Y entre ellos, uno de cada cuatro personas presenta, además una inflamación crónica, que podría derivar en cirrosis o cáncer de hígado. 

“Se presenta generalmente en personas obesas, diabéticas, con elevación del  colesterol o de los triglicéridos, y si la persona ingiere alcohol, el riesgo de  desarrollar cirrosis es más elevado”, afirma el doctor Jaime Holguín, internista y hepatólogo, del Centro Médico Imbanaco.

Según el especialista, la  gran mayoría de personas con hígado graso, no  presenta ningún síntoma o sólo refieren sensación de pesadez o dolor leve en la parte superior de su abdomen.   

Los pacientes que presentan estos síntomas, por lo general acuden al médico quien ordena una ecografía de abdomen y es allí donde aparece el depósito excesivo de grasa dentro del hígado.

“Muchas personas con hígado graso, totalmente asintomáticas, se enteran de la enfermedad porque en un chequeo médico de rutina se encuentran exámenes   de laboratorio con alteración en las pruebas del hígado´”, señala el doctor Holguín

Todo paciente que presente anormalidades en la ecografía de hígado o con  pruebas de laboratorio alteradas debe ser examinado por el médico con el fin de establecer con certeza si esas alteraciones obedecen a un estado de hígado graso o si corresponden a otras enfermedades.

Desafortunadamente otras enfermedades del hígado se pueden confundir con  hígado graso y por ello el médico debe realizar exámenes de laboratorio adicionales y en algunos casos una biopsia de hígado para llegar a un diagnóstico definitivo.

La prevalencia de la enfermedad viene creciendo al ritmo de la obesidad y de los hábitos poco saludables. El impacto de una enfermedad que se va desarrollando a lo largo de muchos años y se estima que empezó quizá hace 20 años, con los cambios de hábitos alimenticios y el sedentarismo.

Según el doctor Holguín, “el hígado  graso  es entonces una enfermedad  silenciosa,  en donde el  daño del  hígado es producido  por la grasa  que se acumula lenta y progresivamente dentro del hígado. Sólo en etapas muy  avanzadas del daño hepático los pacientes presentan color amarillo en los ojos o en la piel (ictericia) e hinchazón de las piernas o del abdomen”.

“En esta etapa final del daño hepático, muchos enfermos requieren un trasplante de hígado”, asevera el hepatólogo, del Centro Médico Imbanaco.

“En general—indica el hepatólogo—se recomienda modificar y corregir las condiciones o el estilo de vida que se asocian con esta enfermedad: Obesidad,  diabetes, elevación del colesterol o de los triglicéridos y consumo de alcohol.”

Si la enfermedad se detecta en las etapas tempranas del daño hepático y si el paciente se acoge a las recomendaciones de ejercicio, cambios en su estilo de vida, modifica sus hábitos de comida, suspende el exceso de alcohol, y mantiene un correcto manejo de su diabetes, la enfermedad es reversible y se evita la progresión del daño hacia la cirrosis .

De acuerdo con el doctor Holguín, se debe  disminuir el aporte de grasa hacia el hígado, para ello es necesario iniciar un tratamiento adecuado para el control de la diabetes así como la disminución progresiva y programada de peso en los obesos.

“La dieta baja en carbohidratos y en grasa, y el ejercicio supervisado, son indispensables para lograr un beneficio en estos pacientes”, agrega el doctor Holguín.

Lograr un descenso de peso de al menos un 10% ha demostrado ser ventajoso. Sin embargo, no es aconsejable una reducción muy rápida de peso (> 1,5 kg por semana).

Aquellos pacientes con elevación del colesterol o de los triglicéridos, y que a pesar de un control estricto de su alimentación y un buen ejercicio físico, continúan con valores altos de estas grasas en su sangre pueden ser tratados con medicamentos para disminuir la cantidad de grasa que le llega al hígado.

 

ALIMENTOS QUE DEBEMOS ELIMINAR DE NUESTRA DIETA SI TENEMOS HÍGADO GRASO.

Carnes grasas, embutidos, fritos, aceites vegetales, nata, mantequilla, queso grasos, lácteos enteros, harinas blancas, nachos, patatas fritas, azúcares procesados, dulces industriales, bollería industrial, snacks, refrescos, alcohol, zumos envasados, bebidas azucaradas y comida rápida.

 

 


“En pacientes con hígado graso, el consumo de un alimento calórico y con alto contenido en grasa, como es el chocolate, podría tener efectos negativos”, explica José María Escudero

El chocolate es un alimento que resulta irresistible para la mayoría de las personas. Por si fuera poco, además de su exquisito sabor, existen variedades —como el chocolate amargo— que poseen propiedades benéficas para el organismo. Sin embargo, pese a contar con algunos beneficios a la salud, no es posible comer todo el que queramos sin sufrir efectos negativos.

Como todo alimento, hay que ser moderados al momento de comer chocolate para poder explotar al máximo sus beneficios.

“Lo ideal es comer entre 28 y 56 gramos al día”, recomendó Paula Rosso, especialista en nutrición y directora del departamento de Corporal del Centro Lajo Plaza, en España.

Uno de los principales riesgos de consumir este alimento en exceso es el incremento calórico, pues 100 gramos de chocolate negro equivalen a unas 540 calorías, “lo que representa casi un cuarto de las calorías diarias que deberíamos consumir, así como de grasas saturadas”, alertó Rosso.

“El que un alimento tenga una o varias propiedades funcionales bien definidas y documentadas no abre la veda de su libre consumo. Los beneficios que aportan dosis adecuadas, pueden conllevar efectos colaterales cuando se comete un exceso. Debería tomarse como un capricho diario, en cantidades entre los 20 y 40 gramos diarios de chocolate negro al 90%”, indicó por su parte Inmaculada Canterla, especialista en Nutrición y Dietética.

Lo más importante es cuidar que no se convierta en un vicio. “El chocolate contiene triptófano, que es un precursor de la serotonina (hormona de la felicidad) y la disminución de este precursor puede provocar abstinencia cuando su consumo es excesivo. [Además] contiene cierto contenido en cafeína y teobromina, sustancias adictivas. Por ello, controlar las cantidades diarias evita que caigamos en la adicción”, expuso Rosso.

En el caso particular de los niños, las expertas aconsejaron que estos solo deben consumir cantidades pequeñas, porque puede ser excitante para ellos. “No se recomienda introducir el chocolate en la dieta de los niños hasta los 18 o 20 meses de vida”, destacó José María Escudero, nutricionista española.

El consumo de Chocolate no está recomendado en las siguientes personas:

-Personas que tienen problemas de hígado o vesícula. “En pacientes con hígado graso, el consumo de un alimento calórico y con alto contenido en grasa, como es el chocolate, podría tener efectos negativos”, dijo Escudero.

-Igualmente en personas que sufren de migraña. “El cacao y los chocolates presentan cantidades apreciables de tiramina, histamina y feniletilamina que, en ciertas personas, se relacionan con la aparición de episodios de migrañas, especialmente si están siguiendo tratamientos para la depresión”. 

Frutas recomendadas para tratar el hígado graso

  • Manzana. Los profesionales suelen recomendar el consumo diario de al menos una manzana verde.
  • Cítricos. 
  • Pomelo o toronja.
  • Aguacate.

 

Alimentos que debemos consumir y preparar jugos para aliviar el hígado graso.

El primer paso para recuperar la salud hepática consiste en reconocer los alimentos más beneficios para el hígado y con los que podemos elaborar jugos para limpiar el hígado graso. Por ello, a continuación mostramos los alimentos para limpiar el hígado mas esenciales:

  • Chía: su gran contenido de grasas saludables mejoran el flujo sanguíneo y, al entrar en contacto con los líquidos de los alimentos, desarrolla un gel que envuelve las grasas, impidiendo que las absorba nuestro organismo (semejante a la lecitina). Otros alimentos con grasas sanas son el aguacate, el aceite de oliva, etc.
  • Nueces: los frutos secos en general son muy saludables para el hígado, sin embargo, las nueces destacan por encima de todos porque contienen muchas proteínas, las cuales facilitan la producción de nuevas células en el hígado y reparar las dañadas. Además, su cubierta las protege de toxinas.
  • Limón: el limón funciona tanto como tónico hepático como remedio digestivo. ¿Por qué sucede esto? Debido a su contenido de aceites esenciales (cítrico y málico), los cuales estimulan los órganos digestivos. Otras frutas semejantes que proporcionan grandes beneficios al hígado son la toronja, el pomelo y la naranja.
  • Papaya: esta fruta es una aliada del sistema digestivo, de toda la vida, tanto por sus enzimas (papaína y quimopapaína), como por su gran cantidad de fibra. Si hablamos particularmente de la salud del hígado, estas enzimas mejoran sus funciones y lo mantienen depurado.
  • Fresas y arándanos: son depurativos naturales muy eficaces y deliciosos. Su acción desintoxicante proviene de su gran porcentaje de fibra y vitamina C, los cuales ayudan a frenar la acumulación de grasa en el hígado, mientras lo desinflaman rápidamente.
  • Manzana: contiene gran cantidad de antioxidantes y pectina. Por una parte, los antioxidantes neutralizan los radicales libres, por otra, la pectina (fibra soluble) ayuda al tránsito intestinal contribuyendo a la eliminación de toxinas a través de las heces, suavizando la carga de trabajo del hígado.
  • Espinacas: las espinacas contienen clorofila, la cual se encarga de absorber y desechar las toxinas y grasas del hígado. Otros vegetales de hoja verde que también alivian el hígado graso son las acelgas, las alcachofas, las lechugas (como la escarola), etc. Y verduras de tallo como el cardo o apio, germinado, etc., también son beneficiosas.
  • Alcachofas: contienen silimarina, un poderosos antioxidante que contribuye en la depuración hepática y la regeneración de sus células, al igual que el cardo mariano.
  • Pepino: un excelente diurético, laxante e hidratante, resulta uno de los depuradores más completos que nos ofrece la naturaleza y, en consecuencia, un gran aliado para el hígado. ¡Además es bajo en calorías!, por este motivo también es muy empleado para elaborar jugos de verduras para adelgazar.
  • Brócoli: es una verdura excelente para la salud hepática, al igual que otras crucíferas, pues contiene azufre, ingrediente ideal para limpiar el hígado. Otros alimentos ricos en azufre son el puerro y la cebolla.
  • Cúrcuma: es un eficaz antiinflamatorio (al igual que la menta), característica que ayuda a curar infecciones hepáticas. Otros alimentos hepatoprotectores son la aronia, la cebolla y el ajo.
  • Aronia: su alto contenido en antioxidantes la convierten en un excelente protector hepático por tres razones: reduce la acumulación de cadmio en el hígado, repara daños hepáticos causados por sustancias químicas y protege al hígado de la necrosis.

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